lunes, 28 de septiembre de 2026

⭕️ ARTÍCULO ESPECIAL | ¿Existen campañas electorales con tintes fraudulentos?

La respuesta es que sí, y además en todos los niveles. Este régimen siempre ha sido un fraude, pero me preocupa muy en especial el tormentoso escenario que se le viene barruntando a Chiclana de la Frontera, ya que me parece un juego extremadamente sucio que alcanza límites inadmisibles.


Nunca en mis redes he tocado ninguna referencia política local sobre mi ciudad y, sin embargo, siempre habrá quien tenga la sensación de que alguna vez lo haya hecho, pero no. He tratado la política siempre a nivel general, abordando diversos temas de Estado y siempre como un contrafrente a la partitocracia como modelo del sistema, operando desde dentro del mismo.

En esta ocasión, viendo el calado que toma un asunto que se acaba de volver candente, es de obligado cumplimiento por mi parte —desde un enfoque "técnico" que responde a la seguridad de las instituciones— afirmar lo siguiente:

En política, los propios actores navegan en medio de un sistema que los hace dependientes; no son libres. Las líneas de la partitocracia marcan los caminos y, cuando esta se inmola al juego periférico de las ideologías, ese peligroso mecanismo puede maltratar a cualquier perfil político hasta el extremo. Nadie está exento de ese riesgo. El maquiavelismo que rodea al régimen del 78 hoy te puede invitar a la gloria, sentenciarte mañana y hasta acabar con tu vida si fuere necesario. En el tablero hay superficie y fondos de trastienda.

Sobre la actual legislatura pesa un acontecimiento donde a un concejal lo convirtieron en víctima real; acorralado, se quitó del medio (acusado de villano) y ahora lo reflotan de nuevo sobre el diagrama ideológico frontal de donde ejercía, los mismos hilos que lo planificaron todo.

Aquí concurren dos capas: sufrir las peores consecuencias y a renglón seguido ser engañado. Entre tanto, es casi imposible no cometer errores, pero hay que parar, curarse y dejar de cometerlos.

Esos errores pesan, pero peor aún es la incapacidad de discernir quién te rodea cuando estás en la lona. El recorrido reciente en Chiclana nos deja una triste constatación: hay quienes reciben un ataque, se equivocan gravemente y, lejos de asumir con lucidez su realidad, se ponen en manos de quienes mismamente han montado el escenario inicial. Solo buscan rentabilizar sus restos políticos para convertirlos en punta de lanza con revancha contra quienes (en realidad) no son sus enemigos.

Es doloroso —y a la vez alarmante desde el punto de vista del análisis sociopolítico y de la estrategia local— ver cómo la figura de un concejal (que a buen seguro es víctima y no es el único) vuelve precipitadamente a la primera línea de la mano de formaciones y operadores que simulan rescatarle, cuando en realidad lo único que hacen es explotar su situación en beneficio aritmético del Gran Juego de los colores, según la ocasión. Esto posee una trascendencia generalista que no beneficia a ningún ayuntamiento de todo el país (vicios del modelo).

Le hicieron caer, se mimetizaron con su papel de supuesta "víctima" del ruido, y ahora —sin independencia, pero con ticket de compra por oferta— lo ponen al frente de un tablero que es, ideológicamente, besar el destino final de la trama como besar al demonio que te hizo pagar por ello.

De los errores cometidos por una crisis personal de pánico y de bloqueo, tocaba esperar los tiempos de la justicia. Cuando los tiempos de la política "se adelantan y te compran", se cae en una total falta de criterio sobre quiénes son los verdaderos aliados (no desde el plano partidista, que eso les sobra a todos, sino sobre una cuestión más simple de trabajo y compañerismo), con independencia de los desaciertos de terceros, bien por la falta o no de empatía en el momento o de otra serie de obligaciones que el propio sistema, dueño de la trampa, conlleva en esto de las instituciones, cuando una "acusación mediatizada" tiene el poder de eclipsarlo todo y que nada personalmente se resuelva en privado.

Y, sin embargo, los buitres que le hicieron el lío ahora se aprovechan de su fragilidad táctica. Lo han colocado en el grupo de otra sopa boba, llevados en la barca de rendir a la práctica el abrazo de un beneficio sin conocer el trasfondo, los que se sienten en una oposición de siglas, se limitan a seguir las pautas y el guion aritmético. Por encima de ellos, los buitres a los que me refiero, no son candidatos, nadie los ve en la palestra mediática, están fuera de cobertura visible; son estrategas que operan desde dentro de sindicaturas e instituciones, arraigados en el cuerpo funcionarial de varios ayuntamientos (el de aquí, el de Jerez de la Frontera y otros estamentos).

Adelanto que la trama no ha necesitado de padres ni de niños reales; un cocido de tramas solo necesita de socios empleados, funcionarios que conocen los callejones y las trampas del sistema bajo una clase legislativa fraudulenta (donde la ley y la trampa conviven juntas), unos cuantos policías y el jefe de orquesta de un medio de comunicación y adiós a una concejalía, así de fácil o de laborioso según se vea.
De hecho, esto la justicia lo sabe y la jueza de turno es consciente.

Utilizar a alguien vulnerable que por desgracia se ha dejado llevar por una nueva propuesta bajo un entorno político de por medio solo define la catadura moral de quienes mueven los hilos desde la sombra.

La partitocracia, como gran motor de la manipulación y de todos nuestros problemas, no debe ejercer las más sucias reglas de un juego sin ética para someter a Chiclana a experimentos de laboratorio, donde se instrumentaliza a las personas a cambio de un puñado de votos impulsados por el tiempo ideológico del momento, ni tampoco por la incapacidad de unos representantes que compran mentes hackeadas de sus representados.

Es momento de gobernanza, de RESILICIENCIA LOCAL, no de siglas, no de ideologías y es momento de romper los moldes habituales del sistema imperativo.

Y en cuanto al concejal referido, sabe que le deseo lo mejor; siempre le he defendido y lo defenderé sobre este suceso, pero es necesario su discernimiento, su independencia, dar un paso atrás y tejer el valor de su propia persona para el camino al éxito si quiere cinco pasos adelante. Lo que está pasando no me gusta nada, y lo que le rodea, menos todavía.  Hasta el sufrimiento tiene un valor y prestigio para doblarlo de honor.  Así, no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores