DIGNIDAD Y EMPRENDIMIENTO BAJO EL FALDÓN
No debemos seguir manteniendo ese dogma del "hermano costalero" ni engendrar el bucle de hacer a la costalería "tan protagonista" en estos retos del siglo XXI. Todo es mucho más sencillo, son las Juntas de Gobierno las que mantienen en la diana a este sector como un componente más de la semana santa y/o de nuestras salidas procesionales en general, glorias inclusive.
Al servicio del costalero actual, es un error garrafal exigirle hacerse hermano, pagar la cuota o la papeleta de sitio. Debemos ser conscientes que ya sea por fe o devoción o afición o atmósfera de amigos (lo que sea), el costalero de hoy es un peregrino de aquí, de allí y de allá. Extensión de participación ya sea por número extenso de cofradías o varias, así como dentro o fuera de un mismo municipio o más.
¿Por qué las cofradías no aparcan su ego sectorial en este sentido y no se lucha por otras alternativas de sufragios o inversión?
Es una equivocación monumental y aún más teniendo en cuenta el epicentro de crisis social del momento, pedirle al costalero, el pago, la camiseta, el pantalón, el calzado. Al final, hay que ser flexibles y claro que se pueden mantener límites dentro de unos parámetros coherentes. Si al costalero se le direcciona a la versatilidad de lo general en un lado + lo fúnebre en otro lado, las cofradías en conjunto, debieran concluir entre lo libre y lo negro sin mayores matices.
Exigir simplemente lo coherente, lo pueden hacer incluso los propios capataces que para ello están también, pero entrar en el debate con el todo de blanco impoluto, unas determinadas zapatillas exhaustivas, tirantas no y si no pagas papeleta de sitio no sales, ¿de verdad creemos que estamos incentivando el crecimiento de nuestros museos de fe por las calles de la piedad?.
PARADOJA
Si las Hermandades deben lucirse de algo es de la acción de gracias, la facilidad, el acogimiento, el ejemplo y si somos flexibles con los costaleros dentro de su dimensión multifactorial de razones por las cuales el costalero de hoy se hace costalero con permiso de sus capataces, seguro nos iría mucho mejor a todos. ¿No somos hermanos? acerquemos esta postura como sociedad cofrade pero no desde el contexto como el Hermano de nómina.
Los costaleros de nuestra tierra sacan pasos y en su inmensa mayoría, más de uno. Y partir de esa referencia, no pocos sacan más de dos y tres y cuatro... y más tarde las glorias.
¿Alguna cofradía se ha puesto en la piel del costalero o directamente en el tejido del bolsillo de estos?
En la generación donde los sueldos apenas suben, pero sí que suben y mucho, la gasolina, la cesta de la compra, la ropa básica de temporada, los calzados y además de ello, somos todos testigos de una juventud que además de las dificultades que le suscita la encrucijada de guerra contemporánea sobre la emancipación, sólo falta pagar por respirar y afrontar el modelo de las hipotecas, las deudas y el vivir prestados por la pérdida de una soberanía nacional caída por los suelos.
¿También nos vamos a poner tontos en las Cofradías para sacarle al costalero además de su servicio y su esfuerzo, hasta cómo ha de estilar y frotar el bolsillo para estar en esta, en la otra, en aquella y en la de allí porque en voluntad responde? Lo siento, pero no somos bancos ni empresas, somos Hermandades y ante esta clase de sociedad que todos padecemos, las hermandades también tiene su derecho a llorar y llamar a las puertas que correspondan para lidiar su extrema dificultad en salir adelante, pero no nos equivoquemos como el autónomo reventado por el Estado y termina pagando sus limitaciónes explotando a sus trabajadores. No hagamos lo mismo con el sector de costalería.
EL COSTALERO ACTUAL QUIERE PASOS, EN PLURAL
Y en ocasiones no dan más de sí, porque las Cofradías dificultan y porque quienes están al frente de los martillos no son ni sus líderes ni su defensa. Hoy se agarran los martillos a cualquier precio mientras los propósitos no son los adecuados.
El hombre de negro que no se tira de cabeza por agarrar la serpiente de delante del paso, pondría sus condiciones y representaría lo que es justo para sus hombres. Y si esto no es así, no hay martillo en mi mano, ¿quién está predispuesto a negociarse así de cara a la próxima cita?, deseoso estoy de ver algún caso en Chiclana.
Pero no, es mejor crear un monstruo, poner etiquetas, criticar, ver las cosas frontalmente como si un ganado de tribu se tratase, o vapulear al único exponente externo desde el ojo ajeno (al ser de otra ciudad) por ser el único que le ha dado este sentido y la susodicha naturaleza a la razón de llegar, ponerse la ropa, sacar el paso, hacer un trabajo digno y recogerse como Dios manda, porque gente no le va a faltar, mejor dicho, ¿dónde poner el doloroso límite para decirle a un costalero no tienes sitio porque no hay? (Bendito dolor de cabeza), hablo del bueno de Ezequiel Simancas de Jerez de la Frontera y de la excepcionalidad en este ámbito con el permiso de la Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen del Barrio de La Banda en Chiclana.
Si en el común, el tratado de estos conceptos se pudieran dar por generalizado, quizás nos daríamos cuenta que incluso el que nunca fue costalero todavía, lo podría ser por múltiplos en años venideros si la corriente de esta conciencia se extiende al resto de la juventud. El chaval que juega en el equipo de fútbol tal o el equipo de baloncesto cual, que paga con mucho esfuerzo a su escuela con el poder de sus padres, o el chico que sale de una academia de inglés o tiene clases de refuerzo, pero si las cofradías les tendiera otra facilidad, seguro habría más jóvenes que darían el paso de meterse debajo de una trabajadera.
Al amor "por lo que sea" y al arte inclusive, no se le puede poner al menos tantos filtros exigibles.
La distopía entre los Hermanos de nómina de las Cofradías y la figura de los de abajo de los pasos es una moldura tan obsoleta y descarrilada que debiéramos cambiar lo antes posible y aumentar el recinto de convivencias a cambio y que a su vez, mira por dónde, una barra te puede incluso rentabilizar más del precio que se le ponga a un trozo de cartón para la condición.
O nos hemos equivocado de Biblia o no nos damos cuenta de las cosas porque no queremos o porque el amor al ego de representar bajo el tecno negro, hace sonar martillos sin ningún tipo de vacación ni liderazgo, pero el malo de la película, seguro es aquél otro que ha conseguido algo diferente.
El costalero no es un número, es un servidor que ha de valer para un trabajo y acabarlo dignamente cuando los zancos regresan al templo. No es un pintor uniformado que viene a pagar, sino un acondicionado básico que viene hacer un trabajo dentro de un colectivo que se estila solo.
El que quiera escudos que compre esa oferta, pero con libertad (que los hay y los seguirá habiendo).
Una vez cruzado este puente, será mucho más fácil que prime:
La asistencia a una igualá que requerirá de espacios amplios.
El compromiso a un ensayo porque si no voy, hay otros esperando.
La disciplina y atención porque al líder de verdad, no hay uno sólo que le rechiste. No hacen falta broncas.
La indumentaria específica sin ser tan estricta, nadie se saldrá del matiz.
Y el que se queda, va a trabajar derecho y se va a poner el cuello calentito, sabiendo que a sus dos lados, hay otros dos iguales.
Las prioridades de la costalería emanan con emprendimiento y un sentido claro. Un sentido a la vez criticado por necios puestos de espalda, que prefieren tildar a la corriente como "Simanquitas o Simankers"
Guión a parte: "EL LÓBULO DE CACHORROS CHICLANEROS ENTRE REFRIEGAS Y CONFUSIONES"
Soy consciente que hay un micro-género de cachorros que están viendo la oportunidad de entrar en las cuadrillas de Ezequiel y que además están en otras cuadrillas que no funcionan igual, que desean lo mismo que con Ezequiel y que tampoco ellos se comportan igual, los cuales necesitan disciplina necesaria a la edad posiblemente. A ello, sus formas frontales unas veces o airosas en otras ocasiones, no son las adecuadas, pero tengan por seguro que cuando se comportan así entre otros lodos facilones de retar, estos pezqueñines no tienen ni la mitad de un huevo más toda la colgadura del otro, para comportarse de la misma manera "en el sector más añorado". De hecho, ya hay alguno posiblemente estrellado por relajación y confusión y llegado a ese punto, dudo mucho del futuro particular de ciertos.
Pero esto es como todo, las generaciones nuevas se formarán de ese otro Bora Bora diferente con el que se ven las cosas desde otros puntos de vista a los que habrá que prestar esas otras nuevas atenciones y analizar qué sesgos, falsas convicciones o ya sabremos qué, vieron del mundo de la costalería.
Lo que sí tengo muy claro, es que donde hay liderazgo y el sentido comunitario de las cosas bien llevadas, cerrará legado exactamente igual que el día en que se abrió, lo emprendió y lo expansionó. Precisamente porque un capataz no sólo se basa en parecerlo, sino serlo de verdad y no dejarse hacer "caza" con nadie. Muy de la contracorriente de la Jerez misma, precisamente.
El grano siempre, separado de la paja.
Marcos Ramírez Ligero.
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