¿DANA? ¿dónde hay DANA?. Se nos cae la D (de Depresión) en la situación que está experimentando durante estos días la Península Ibérica. No es tanto una Gota Fría lo que está aconteciendo sino un episodio de fuertes caídas verticales y que generan diversas regiones de inestabilidad y un carrusel de vorticidad. Toboganes en definitiva de aire frío desde las altas capas que desplazados por el calentamiento de la alta estratosfera tal y como comentábamos en el pasado mes de marzo, llegan hasta nuestra latitud. Con este patrón asignado, así se ha ido comportando el tiempo en diversidad de situaciones relacionadas directamente con lo propio de las fechas en su avance, sin embargo, ahora de nuevo mediante un vacío gradiente horizontal zonal, son los gradientes verticales los que ganan consistencia y se abren paso.

De este modo tenemos inestabilidad convectiva en zonas orográficas interiores, junto a la inestabilidad dinámica y la inestabilidad mecánica, deriva incluso a puntos de inestabilidad potencial con CAPE importante en los entornos de la península y con buenas razones para generarse Sistemas Convectivos Mesoescalares en el sur y en el este. Tenemos cuatro estilos definidos y distintos de inestabilidad y todo en cuestión sin resolver poco más allá de 24 o 48 horas para términos decentes de predicción aproximada. Los pronósticos en cualquier caso en estos días, van a ser considerablemente más inexactos de lo habitual y con un alto grado de incertidumbre en multitud de zonas de la península, especialmente en el área del Estrecho y proximidades donde la variabilidad está asegurada. Por último, no podemos pasar por alto el insistente reflujo húmedo subtropical, que plegándose a estas razones descritas del campo inestable general, servirá muy mucho para aumentar puntualmente el potencial de precipitación de distintos núcleos de tormenta allá donde se produzcan en las vertientes sur de los sistemas montañosos o en los lomos norteños de los valles.

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